Plática con el  Dr. Rubio

 

Una breve reflexión sobre los acontecimientos político electorales para la elección de Ayuntamiento Municipal(2001).

 

Hecho muy importante para todos nosotros por el trato directo en las diferentes oficinas para múltiples asuntos, por  lo cual nos interesa el tipo de persona elegida para gobernarnos. Esta contienda se caracterizó por un golpeteo sistemático e irracional para ganar adeptos, en vez de propuestas razonables de gobierno, descalificar a los contrarios, diciendo que son los portadores de la mejor versión de gobierno y de la única verdad. Algunos partidos pretendieron ganar las elecciones y a sus electores, desacreditando a sus oponentes. En estas épocas electoreras todos son devotos defensores de los marginados, de los pobres, son ecologistas y son severos críticos de las deficiencias socio económicas y políticas que nos afectan (no deberíamos ser  todos luchadores sociales y ecologistas todos los años y siempre con o sin cargo alguno?).

 

Sin ser adivino se cumplió lo comentado alguna vez con una intervención en el canal 8 de la posibilidad real de que ganará el PRI con mucho menos electores, cosa que así pasó, cómo interpretar este fenómeno, ya que los otros partidos pensaron, y pensaron bien de que teniendo a un Presidente de la República panista, o a un Gobernador perredista, les sería factible ganar la contienda, lo cual resultó un rotundo chasco, ya que las ilusiones de que si ganaba uno u otro podría haber más recursos económicos y proyectos de desarrollo para este Municipio, pero la realidad política se impuso, ganando el PRI, no queriendo decir con ello que no habrá proyectos de desarrollo, ni recursos económicos, vistas las circunstancias lo que conviene al municipio y a la sociedad civil es un pacto de gobernabilidad entre los diferentes actores de oposición y el futuro gobierno, que no signifique merma alguna de la próxima administración.

 

Polemizar a estas alturas que se perdió por fraude la elección es falta de madurez política y un síntoma de intolerancia, de no saber perder o tratar de suavizar la derrota a través de gritos y protestas más viscerales que racionales, más vale hacer un recuento de lo acontecido y el porqué de una derrota no concebida y dar muestras ante sus seguidores de entereza política y de dignidad personal.

 

Un dato que deben los partidos a estudiar con seriedad es el abstencionismo de cerca del 45% de los votantes que no lo hicieron, valdría la pena el preguntarnos si muchos ciudadanos no encontraron atractivos a los candidatos de los diferentes partidos y el porqué para así prepararse con madurez a la próxima contienda, indiscutiblemente un número considerado de abstenciones se debió a la gran cantidad de personas que emigran a Estados Unidos, número de personas no cuantificable.

 

También en esta contienda se caracterizó por la ausencia de un líder político, de un formador de ideas y de actitudes morales que fuera suficientemente atractivo y verás. Igualmente todos los partidos presentaron en mayor o menor cuantía dificultades internas que desacreditaron de alguna manera su postulación dando como resultado el desaliento de muchos de sus seguidores y en algunos de ellos lo inesperado y acelerado de su nominación, hechos todos estos motivo para que los diferentes partidos se organicen de manera más racional, más estructural y más doctrinariamente, porque oyendo las diferentes propuestas y discursos es sumamente difícil que el ciudadano común capte las diferentes doctrinas que enarbolan los diferentes partidos y que los distinguen unos de otros porque al escucharlos más bien parecen ideas personales que doctrinarias (de partido).

 

Un dato preocupante fue la ausencia de un proyecto cultural amplio de los discursos de los candidatos.

La gran lección que nos deja esta contienda electoral es que la estrechez de miras, el egoísmo, el oportunismo y la incapacidad de ver hacia delante, impidió una alianza de partidos para hacer un frente común y así evitar la derrota vergonzante.

 

Nos vemos a la próxima, si es que tenemos la felicidad de estar vivos.