REPORTAJE

Diferendo entre comunidades de Zacatecas y Durango; ambas se acusan

Se disputan bosques que enriquecen a terceros

La causa del conflicto por la posesión de más de 5 mil hectáreas entre Zacatecas y Durango sería por la riqueza madedera del lugar

ALFREDO VALADEZ RODRIGUEZ CORRESPONSAL

Bernalejo de la Sierra, Valparaiso, Zac., 4 de marzo. La riqueza maderera de la sierra de esta región estaría entre las principales causas del prolongado conflicto agrario que persiste entre indígenas tepehuanos de los poblados duranguenses de Santa María Ocotán y Xoconostle contra habitantes de las comunidades zacatecanas de Pajaritos y Bernalejo de la Sierra, en Valparaíso.

Aunque el lugar es zona de veda forestal desde hace dos años, por la cabecera municipal de Valparaíso diariamente cruzan por lo menos 30 tráilers con su carga de madera, producto de la acelerada deforestación clandestina que promueven las compañías madereras, principalmente las llamadas Antonio de los Ríos y Los Garcías, de Durango y Nuevo León, respectivamente.

Las empresas madereras buscan acceder a más de 5 mil 400 hectáreas, tapizadas con cientos de miles de pies cúbicos de madera de pino, cedro, encino y roble, aunque la pagan a indígenas y ejidatarios a precios irrisorios: 5 mil pesos el tráiler.

Ejidatarios de Bernalejo aseguraron a La Jornada que los indígenas tepehuanos ya han derribado las cercas limítrofes entre Zacatecas y Durango, y han amenazado a los campesinos para que ya no siembren sus parcelas de maíz este año, "porque ya se van a ir".

Tan solo hoy el gobierno de Zacatecas confirmó que los indígenas invasores penetraron otro kilómetro en predios zacatecanos, incrementando la tensión con las fuerzas policiacas de ambas entidades, que resguardan el lugar.

Posesión y disputa

A finales de mayo de 2001 un amparo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dispuso que ejidatarios zacatecanos continúen en la posesión de 5 mil 465 hectáreas de bosque, que se disputan con indígenas tepehuanos de Durango.

Enclavado en la parte intercontinental de la sierra madre occidental (unos 280 kilómetros al noroeste de la capital de Zacatecas), Bernalejo de la Sierra pretende ser recuperado por 17 mil indígenas tepehuanos pertenecientes a las comunidades de Santa María Ocotán y Xoconoxtle, Durango, quienes lo reclaman como suyo, amparados en la dotación agraria del entonces presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, en 1997.

En contraparte, ejidatarios zacatecanos se protegen con otro documento, donde se consigna que accedieron a esas tierras en 1950, también por decreto presidencial que se dio en ese entonces.

Julio Arellano Pasillas, comisariado ejidal de Bernalejo, dijo que las 25 familias de esa comunidad viven con la amenaza de desalojo violento con machetes y piedras, a pesar de que el gobierno de Zacatecas tiene abierto un juicio de nulidad ante el Tribunal Unitario Agrario, por el que se busca echar abajo el decreto de dotación expedido por el ex presidente Ernesto Zedillo.

Narró que desde agosto pasado (como ahora), un grupo de más de 300 indígenas llegaron a Bernalejo, "amenazándonos, queriéndonos echar para afuera", y además denunció que les han impedido talar árboles y llevar su ganado a pastar a las praderas.deforestacion_a Empero, acusó: "Ellos sí siguen en la tala y nos están invadiendo con sus animales".

Justo Venegas, otro ejidatario de Bernalejo, advirtió que ellos no se irán de sus tierras, y aclaró que tampoco "quiero pelear con ellos".

Cuestionó el que los indígenas "lo único que quieren es el bosque, la madera para las compañías de Durango, y van a dejar aquí los cerros pelones, como los están dejando allá".

La señora María de Jesús López Fernández, también ejidataria del lugar y madre de nueve hijos, fue clara al sentenciar: "Nosotros estamos de acuerdo de no salirnos de aquí porque son nuestras tierras; a nosotros nos costaron mucho abrirlas a puro golpe de hacha cuando no había motosierras, y esto es lo único que tenemos, por eso seguiremos con nuestros hijos en Bernalejo".

Bernalejo está a ocho horas de camino por tierra desde la ciudad de Zacatecas, donde las últimas cinco horas de recorrido son de accidentada terracería que la temporada de lluvias hace casi intransitable hasta para las camionetas pick up, dejando en ocasiones como única posibilidad de acceso el viaje a caballo -para lo cual se ocupa un día entero con su noche-, o en helicóptero, donde el viaje es de una hora.

La marginación geográfica ocasiona que los empresarios madereros propicien la tala ilegal de árboles, dejando como vestigio ocular, desde el aire, una panorámica de cientos de hectáreas de la sierra "pelonas" y erosionadas. Pero además las compañías madereras pagan barata su agresión ecológica.

Según los ejidatarios de Bernalejo, mientras el valor del cedro y el roble es de 2 mil pesos el metro cúbico de madera, "los tepehuanos la están vendiendo a 5 mil pesos el tráiler".

-¿Cuántos metros cúbicos de madera le caben a un tráiler?

-Pues ahí calcúlele usted. Según, si es pino o encino, o roble, entre unos 25 y hasta 40 metros cúbicos, pero ellos la dan igual... bien barata que la venden.

El señor Julián Martínez, progenitor "nomás de ocho niños, pues ya ve que aquí todos tenemos mucha parentela, muchos hijos", dijo sentirse triste en su casa de piedra y techo de madera, erigida al pie de una rocosa montaña conocida como el Cerro de Dios. "Ya no nos dejan sembrar, nos dicen que para qué, que ya nos van a echar de aquí. Nomás espérese para mañana y va a ver cómo van a estar duras las políticas (por la escandalosa presencia de un helicóptero en la región)... van a venir los indígenas y nos van a estar diciendo p'ajuera."

La versión tepehuana

Sin embargo, los indígenas opinan diferente. En la comunidad de La Yesca, perteneciente al municipio de Santa María Ocotán, Durango (a sólo 10 kilómetros de distancia de Bernalejo), Carmelo Galindo Cervantes accedió a hablar del problema.

Aunque inicialmente reconoció que legalmente el conflicto agrario "aún está pendiente", aseguró que de mucho tiempo atrás el gobierno de Durango les ha prometido que el asunto se va a arreglar favorablemente para los indígenas.

"Nosotros estamos pidiendo que se haga (resuelva) el conflicto para bien, que esté más o menos arreglado, porque siempre se sigue con el problema (en alusión a los largos procesos jurisdiccionales que ambas partes han entablado), y ya queremos que se acabe."

Feliciano Flores Santillán, otro indígena, aseveró no estar de acuerdo con la prolongación del problema agrario, por lo que advirtió: "Nosotros ya queremos que se alejen de aquí (los ejidatarios)".

Aceptó que desde el año pasado han impedido que los zacatecanos exploten la madera que se encuentra en territorio de Bernalejo, "porque no es de ellos, es nuestra", y por el contrario, aceptó que del lado de Durango han continuado con la tala de pino, roble, cedro y encino en sus cinco distintas variedades.

Indicó que los tepehuanos, sobreviven actualmente de la tala y venta de madera a las compañías madereras de Durango y del frijol y maíz que cosechan en diez hectáreas de sembradíos que poseen.

-¿A cuáles compañías de Durango venden la madera?

-No me doy cuenta; sólo nuestras autoridades de Ocotán

-Pero el nombre de una de las compañías aunque sea, ¿no se acuerda?

-Pues a una le dicen Antonio de los Ríos y a otra de Los Garcías.

-¿A cómo les pagan la madera?

-No sabemos a cómo se la paguen a nuestras autoridades, a ellos les pagan, nosotros no sabemos.

En tanto, la suerte de miles de hectáreas de bosque que aún quedan es incierta, junto con la de la fauna de este territorio: venado cola blanca, águila real, techalote, gato montés, puma, coyote, halcón y jabalí.
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